La universidad en general y las universidades españolas en particular viven tiempos complejos, de cambio, en un entorno globalizado cada vez más competitivo y con nuevos retos como la irrupción de los MOOCs, la disminución en los presupuestos asignados a las Instituciones de Educación Superior, la lucha por estar en los rankings, el debate sobre el modelo de universidad (generalista/especialista; global/regional/local), e incluso sobre el propio modelo de sistema universitario. Este entorno presenta amenazas, pero también ofrece oportunidades a aquellas instituciones que se adapten al cambio o, incluso que lo promuevan desde una estrategia propia clara. La evolución de las universidades hacia un modelo de innovación y emprendimiento puede ser una de estas oportunidades, aunque también ofrece algunas incertidumbres y abre un debate sobre lo público y lo privado y la relación universidad-empresa. 

Surgen así varias cuestiones: ¿Cómo deben evolucionar las universidades en este entorno globalizado, cambiante, incierto? ¿Deben apostar todas las universidades por la innovación y el emprendimiento? ¿Es necesaria la colaboración Universidad-Empresa? ¿Hay un único modelo de innovación, emprendimiento y colaboración universidad-empresa? ¿Estamos ante una moda más que se verá sustituida por otra en los próximos años? ¿Cómo se debe responder desde la política a estos cambios (léase reforma o definición estratégica, que no ideológica, del modelo de Sistema Universitario?

¿qué son las entrepreneurial  universities o universidades emprendedoras y que fomentan el emprendimiento?.

En primer lugar es importante señalar que no hay una definición consensuada ni general de entrepreneurial universities (a efectos de este post utilizaré este concepto en español como universidad emprendedora, aunque el concepto entrepreneurial implica también una mentalidad empresarial). Existen algunas definiciones centradas en la tercera misión de la universidad: la transferencia. En todo caso, las definiciones suelen hacer referencia a esta transferencia de conocimiento, a la docencia para el emprendimiento, la investigación y la innovación, la relación con las empresas, la implicación en la región en la que se ubica la universidad y la sociedad en general, la internacionalización, la autonomía, la cultura de emprendimiento o el sistema de financiación y, en definitiva, la integración de la cultura emprendedora en la estrategia de la universidad.

Tal y como veremos en un segundo artículo, en el documento “A Guiding Framework for Entrepreneurial Universities”, elaborado por la Comisión Europea y la OCDE,  se tienen en consideración 7 factores para evaluar el nivel de emprendimiento de una universidad: 1) liderazgo y gobernanza; 2) capacidad organizacional, personas e incentivos; 3) desarrollo del emprendimiento en la docencia y la investigación; 4) trayectorias para los emprendedores; 5) relación universidad-empresa para el intercambio de conocimiento; 6) Internacionalización; 7) medición del impacto.

En todo caso, el concepto de emprendimiento, de gran actualidad, aparecía ya en la estrategia de Lisboa para el crecimiento y el empleo, en la que se indicaba que Europa necesitaba estimular la mentalidad emprendedora de los jóvenes, fomentar el desarrollo de empresas innovadoras y promover una cultura amigable para el emprendimiento y el desarrollo de PYMEs, así como el papel relevante de la educación para promover este nuevo modelo. También aclaraba que el emprendimiento tenía que ver con la capacidad individual de llevar a cabo las ideas, hacerlas realidad, de modo que ésta fuese una competencia clave para todo el mundo y permitiese a los jóvenes ser más creativos y tener mayor confianza en todo lo que llevasen a cabo. Por ello, a través de la educación superior, se deben desarrollar las competencias y  habilidades que las empresas requieren, a la vez que desarrollan en sus estudiantes y entre su profesorado una mentalidad para el emprendimiento.

En relación con las universidades emprendedoras, en Estados Unidos, que lleva una clara ventaja a Europa en este ámbito, el Department of Commerce presentó en el último trimestre de 2013 un interesante informe titulado “The Innovative and Entrepreneurial University: Higher Education, Innovation and Entrepreneurship in Focus,” que recogía el modo en que “universidades de todo el país estaban apoyando la innovación y el emprendimiento con el objetivo de contribuiral desarrollo de las economías regionales, crear trabajos y mantener la competitividad del país”.

El informe surgió a iniciativa de las propias universidades y es el resultado de la colaboración entre el Department of Commerce y  el National Advisory Council on Innovation and Entrepreneurship (NACIE). El objetivo de las universidades era claro:  “comprometerse a trabajar de forma muy cercana con las empresas, fundaciones privadas, inversores y los gobiernos locales, regionales y federal para incrementar el esfuerzo dedicado a promover la innovación, el emprendimiento y la comercialización de los resultados de la investigación”.

De forma específica, el informe se centraba en cinco áreas clave:

  • Promover la innovación y el emprendimiento entre los estudiantes.
  • Promover la innovación y el emprendimiento entre el profesorado.
  • Apoyar de forma activa la transferencia de tecnología.
  • Facilitar la colaboración Universidad-Empresa
  • Colaborar con el desarrollo económico local y regional.

Por lo tanto, y en sintonía con este informe, podríamos considerar que aquellas universidades que fomentan el emprendimiento son las que han desarrollado una estrategia conducente a promover la innovación, la transferencia, la comercialización y el emprendimiento entre los estudiantes y profesorado y, además, en su ámbito de influencia (local y regional), contribuyendo eficazmente al desarrollo económico y a la creación de empleo a través de las relaciones con las empresas y sin perder de vista la dimensión internacional.

En este contexto se ha celebrado el 24 y 25 de junio el EU University-Business Thematic Forum: Fostering University Business Cooperation Ecosystems in Europe and Latin America, en el que se han analizado algunas de estas cuestiones, además de trabajar sobre una herramienta que permite a las universidades la auto-evaluación de su  nivel de emprendimiento: HEInnovate.  El foro ha sido organizado por la Comisión Europea, la Universidad Autónoma de Madrid, Fundación Universidad Empresa e InNorMadrid.

El objetivo del foro era conocer las vías de colaboración entre las universidades y las empresas con el fin de desarrollar esfuerzos conjuntos para establecer asociaciones que ayuden a conseguir una educación más innovadora que proporcione a los estudiantes el conocimiento, las habilidades y competencias necesarias y que contribuyan al mejor desarrollo de las economías de Europa y América Latina.

Así, en este foro se trataron los siguientes temas:

  • La función de las instituciones de Enseñanza Superior en el desarrollo regional y la competitividad
  • Innovación educativa, desarrollo de competencias y mejora de la empleabilidad de los universitarios
  • Nuevos modelos de educación doctoral
  • Educación emprendedora en instituciones de Enseñanza Superior

No es objetivo de esta entrada realizar un resumen detallado de las dos jornadas del foro, sino recoger algunas de las conclusiones más interesantes. Los lectores interesados en tener un listado de casos presentados, pueden consultarlos en el programa del foro.

Así, la primera intervención del foro fue realizada por Arturo Fernández (Presidente de la Confederación Empresarial de Madrid, Cámara de Comercio e Industria de Madrid y Fundación Universidad-Empresa, Vicepresidente de la CEOE), en la que destacó que la relación Universidad-Empresa es crítica y en los últimos años se ha pasado de una situación de ignorancia a otra de mayor cooperación. Es un factor clave de crecimiento de las regiones, que ha cobrado relevancia en estos últimos años y que encaja perfectamente en la Estrategia Europa 2020, colaborando en la consecución de, al menos, tres de sus objetivos: empleo, I+D y educación (los otros dos objetivos de esta estrategia son luchar contra la pobreza y la exclusión social y cambio climático y sostenibilidad financiera). Asimismo es necesario crear una cultura Universidad-Empresa, eliminando aquellas barreras que separan a la Universidad y a la empresa. Las empresas deben reconocer a las universidades como prestadoras de servicios (tecnología, formación) y las universidades deben reconocer a las empresas como socios más allá de proyectos puntuales y valorar la importancia de su capital humano.

Lucía Recalde (Dirección General de Educación y Cultura, Comisión Europea) incidió en la relevancia del tema y en la necesidad de promover la I+D+i desde la Universidad, así como la importancia de la cooperación estratégica entre la universidad y la empresa, buscando soluciones globales a retos globales. Las universidades deben ser emprendedoras e innovadoras y promover el intercambio y la transferencia de conocimiento, a la vez que desarrollan el espíritu emprendedor, que actúe como un acelerador del talento. Asimismo, el sistema educativo debe estar conectado con el mercado laboral, de modo que genere graduados con las habilidades y competencias que el mercado laboral necesita. Por ello debe existir una coordinación entre las universidades, las empresas y la sociedad que conduzca a un mayor y mejor crecimiento económico y social.

También apuntó que, aunque la Unión Europea no tiene competencias en educación, puede promover la difusión e intercambio de buenas prácticas, incentivar (que no obligar) la cooperación entre universidad y empresa y financiar la innovación en educación, así como desarrollar programas en esta línea innovadora y de colaboración como Horizonte 2020 o Erasmus+, entre otros muchos.

Fernando Morán (Secretario General de Universidades, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, Gobierno de España) también destacó la necesidad de establecer una coordinación entre las empresas y las universidades. El Ministerio está trabajando actualmente en un documento sobre Internacionalización de las Universidades Españolas, que se presentará próximamente. Está elaborado por un grupo de trabajo integrado por diversos sectores: universidades (Sectorial CRUE), Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, Turismo, Industria, Educación, OAPEE, Aneca, etc. En este documento se proponen hasta 30 medidas para capacitar y producir talento: movilidad de estudiantes, ofertar servicios educativos, titulaciones conjuntas (que se financiarán de forma competitiva), etc. Y dejó una idea para la reflexión y la polémica: el cliente de la universidad es la sociedad y el entorno empresarial. Los alumnos y el conocimiento son productos, por ello es imprescindible la relación universidad-empresa.

A modo de conclusión, el Rector  de rectores D. Manuel J. López Pérez, planteó varias preguntas:

  • ¿por qué es necesaria la colaboración Universidad-Empresa-Sociedad?
  • ¿por qué las universidades deben ser innovadoras?
  • ¿por qué la reforma universitaria debe responder a estos temas?

Y, así, el presidente de la CRUE, respondió que es imprescindible adoptar este nuevo modelo de innovación y promoción del emprendimiento, así como la colaboración universidad empresa puesto que “el futuro que la universidad se juega, es en todo el mundo. El futuro pasa forzosamente por una sociedad del conocimiento que dé resultado a una economía productiva, no especulativa, que dé lugar a un nuevo modelo industrial y que haga crecer nuestro PIB. Esto es imposible hacerlo bien si no se hace con la Universidad, productora mayoritaria del conocimiento científico”.

Insistió en que “además, es lo que necesita la sociedad para crear una economía productiva hoy y necesitamos estar todos convencidos (sociedad, universidad, empresarios y políticos). Se debe establecer [por los políticos] medidas a largo plazo no ligadas a mandatos políticos. Además, cada país, cada institución debe hacerlo con una aproximación diversa [propia].”

Fomentar el emprendimiento, es, por tanto, función de las universidades y las empresas, pero también de los gobiernos en sus diferentes ámbitos (local, regional, estatal), desarrollando así una estrategia de país, estrategia en la que el sistema educación y las universidades tienen un papel relevante. Así, el documento The Power of Many: Realizing the socioeconomic potential of entrepreneurs in the 21st century, publicado por McKinsey & Company en octubre de 2011, recoge algunas reflexiones interesantes al respecto.

Indica que el siglo 21 será el siglo del emprendimiento, tanto por la globalización como por las consecuencias devastadoras de la crisis económica que estamos viviendo y que han generado un entorno de incertidumbre, complejidad y cambios permanentes. Son los emprendedores los que mejor podrán afrontar los desafíos de los tiempos actuales, gracias a su rapidez a la hora de responder, su mentalidad innovadora o la capacidad para afrontar los retos de las nuevas tecnologías y, en el caso de las empresas, la capacidad para atraer y conservar talento, de modo que serán capaces de generar crecimiento, innovación y empleo.

De acuerdo con el informe, los pilares básicos para el emprendimiento son tres: ecosistema, financiación y cultura. Los países (y las organizaciones) deben, por lo tanto, desarrollar estas tres dimensiones: 1) establecer ecosistemas “fértiles”; 2) financiar el emprendimiento desde el inicio, hasta que alcance un tamaño crítico; 3) promover una cultura de emprendimiento.El informe invita a los gobiernos a actuar centrándose en las diez acciones siguientes:

Establecer ecosistemas “fértiles”:

  1. Construir bases locales fuertes ancladas en el desarrollo de iniciativas regionales y que animen a los emprendedores, autoridades locales, empresas y sistemas de educación públicos y privados a diseñar e implantar estrategias conjuntas y que partan de una ambición y un propósito comunes haciendo uso del talento existente.
  2. Desarrollar el talento alineando el  desarrollo de las habilidades y competencias necesarias en la región y la oferta educación (primaria, secundaria, formación profesional, universidad).
  3. Promover la colaboración entre todos los actores clave a través de los incentivos adecuados, encomendando a las universidades la investigación aplicada, promoviendo el intercambio de talento entre el profesorado, los investigadores y la empresa y fomentando la cooperación entre las compañías emprendedoras y el resto.
  4. Proporcionar las infraestructuras necesarias, fomentando los esquemas públicos-privados que permitan desarrollar infraestructuras locales conjuntas (centros de I+D, transportes, telecomunicaciones, etc.).
  5. Establecer un marco regulatorio estable, sencillo tanto a nivel regional como supranacional  que facilite el acceso a mercados más grandes mientras que permite que se alcance un tamaño crítico rápidamente.
  6. Ofrecer incentivos que faciliten la creación de empresas y su desarrollo, así como la innovación.

Financiar el emprendimiento desde el inicio hasta que alcance un tamaño crítico:

  1. Asegurar la existencia de financiación en cada estado del desarrollo de la empresa y apoyar el desarrollo de las PYMES de alto potencial.
  2. Desarrollar soluciones específicas para perfiles de emprendedores de alto riesgo / baja cualificación  para luchar contra la pobreza, el desempleo de largo plazo y la brecha social.

Promover una cultura de emprendimiento:

  1. Promover el desarrollo de programas educativos específicos, tanto a nivel nacional como internacional, orientados a incrementar el atractivo del emprendimiento y proporcionar a la población una mentalidad emprendedora.
  2. Apoyar el emprendimiento a través de asociaciones, concursos de emprendimiento en los medios y competiciones globales de establecimiento de empresas emprendedoras y planes de emprendimiento.

El futuro de un país es tan bueno como lo es su educación en su conjunto: primaria, secundaria, formación profesional, universidad. La educación no puede estar al albur de reformas que duren lo que un mandato político o en manos de políticos con miradas cortoplacistas (o sin mirada alguna), pues nos jugamos mucho: nuestro desarrollo económico como país. La lucha contra el paro y el desarrollo de nuestra economía pasan también por establecer un sistema educativo adecuado (me atrevería a decir, por establecer una estrategia educativa). Además, los responsables de las universidades deben tener presente que no  pueden vivir aislados de la sociedad y del mundo empresarial y los responsables de las empresas deben confiar y acercarse al mundo de la universidad. Tal y como se comentó en el foro, no se discute la colaboración universidad empresa o cómo fomentar el espíritu de emprendimiento, sino cuál es la mejor forma de materializarlo, de modo que produzca los resultados esperados: desarrollo  económico y social sostenibles de las regiones y los países. Todos y cada uno de los actores tienen, tenemos, un papel relevante.

Tomás Gómez 29/Junio/2014

 

MÁS INFORMACIÓN Y REFERENCIAS

The Innovative and Entrepreneurial University: Higher Education, Innovation and Entrepreneurship in Focus

EU University-Business Thematic Forum: Fostering University Business Cooperation Ecosystems in Europe and Latin America

The Power of Many: Realizing the socioeconomic potential of entrepreneurs in the 21st century, publicado por McKinsey & Company

European Commission: education and training

European Commsision: business university cooperation

Escuelas de negocios, Universidades y empresas. Un informe del Reino Unido

Estrategia Europa 2020

Erasmus+

Horizon 2020